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Euronit participa en todas las iniciativas que se le plantean en materia de I+D+I con el objeto de hacer edificios más sostenibles y respetuosos con el medioambiente. Sus Productos y Sistemas Constructivos ayudan a mejorar el entorno haciéndolo más habitable. Fiel reflejo de ello es su participación en el Urbanismo Sostenible de Valdebebas o en el concurso Hábitat Sostenible de la EMVS para desarrollar el ecobarrio de Nuestra Señora de los Ángeles ambos en Madrid. Asimismo, Euronit ha participado activamente en la construcción de la casa pasiva Urcomante para Solar Decathlon 2010.

Este apartado está pensado para ser un foro de referencia en el que, personalidades de reconocido prestigio en materia de Edificación Sostenible, viertan sus conocimientos, opiniones o proyectos. Con este fin, Euronit pone a disposición de todos los usuarios que visiten su web, la sección “Comprometidos con el Medio Ambiente” para fomentar su interés por este tema de gran importancia en nuestros días.

Euronit agradece la colaboración en esta sección a los profesionales de reconocido prestigio en el ámbito arquitectónico de la sostenibilidad y el desarrollo:

D. Luis Vega Catalán

Arquitecto. Consejero Técnico de Arquitectura y Sostenibilidad de la Dirección General de Arquitectura, Vivienda y Suelo. Ministerio de Fomento

D. Enrique Larrumbide Gómez-Rubiera

Dr. Arquitecto, IETcc-CSIC

“La sostenibilidad es la capacidad de satisfacer las necesidades de la actual generación sin sacrificar la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades.”

“Los indicadores de sostenibilidad convierten un indicador medioambiental en una forma relativamente sencilla de utilizar y comprender.”

“Las tres principales funciones que deben cumplir los indicadores son la cuantificación, la simplificación y la comunicación.”

“La presencia en el mercado de la etiqueta ambiental permitirá a los fabricantes mejorar los aspectos de sus productos, con el consiguiente beneficio, para el usuario y el medio ambiente.”

“Los sistemas de calificación buscan sintetizar objetiva y cuantitativamente, el comportamiento del edificio y sus impactos de forma que se le puedan aplicar las mejores prácticas disponibles.”

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De las diferentes definiciones que se han hecho sobre el concepto de sostenibilidad, nos parece importante citar la incluida en el Informe Brundtland, que define la sostenibilidad como la capacidad para satisfacer las necesidades de la actual generación sin sacrificar la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades. La sostenibilidad incluye, pues, además de aspectos medioambientales, aspectos sociales y económicos.

La implantación del desarrollo sostenible en nuestro entorno, debe cubrir las necesidades sociales, medioambientales y económicas del presente, preservando la posibilidad de que nuevas generaciones satisfagan sus propias necesidades.

El desarrollo y la implantación, por parte de la administración, de políticas y reglamentaciones energéticas y medioambientales, debe permitir que se puedan alcanzar los compromisos internacionales adquiridos en materia de emisiones, consumo de energía o implantación de energías renovables, facilitándose con ello, tanto a la industria como a los agentes sociales, el desarrollo de tecnologías aplicables a nuevos modelos sostenibles.

A nivel internacional, se han adoptado en las últimas décadas importantes acuerdos sobre sostenibilidad , de los que conviene destacar por su especial relevancia los siguientes:

  • Agenda 21, programa adoptado en la Cumbre de Río (1992).
  • Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Nueva York, 1992).
  • Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático (1997).

También, específicamente en el marco europeo, debe destacarse la especial sensibilidad hacia este tema, que ha motivado un importante y extenso desarrollo normativo, donde pueden citarse las siguientes normativas relacionadas con algunos aspectos de la sostenibilidad:

  • Directiva 2002/91/CE, sobre certificación energética de edificios.
  • Directiva 2003/87/CE, en la que se establece un régimen para el comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero en la Comunidad.
  • Directiva 2006/32/CE, sobre eficiencia del uso final de la energía y los servicios energéticos.
  • Directiva 2008/98/CE, sobre los residuos.
  • Directiva 2010/31/UE, relativa a la eficiencia energética de los edificios.

De esta sensibilidad internacional y europea, participa plenamente España, que ha aprobado un amplio conjunto de acuerdos, normas y leyes, muchas de las cuales son trasposiciones de las directivas europeas, donde, aunque los aspectos energéticos tienen una especial relevancia, no se desatienden otras cuestiones de carácter medioambiental:

  • Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación. (LOE).
  • REAL DECRETO 314/2006, de 17 de marzo, por el que se aprueba el Código Técnico de la Edificación.
  • REAL DECRETO 47/2007, de 19 de enero, por el que se aprueba el Procedimiento básico para la certificación de eficiencia energética de edificios de nueva construcción.
  • REAL DECRETO 1027/2007, de 20 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios.
  • REAL DECRETO 105/2008, de 1 de febrero, por el que se regula la producción y gestión de los residuos de construcción y demolición.
  • Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible.
  • Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados..
  • Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia (EECCEL).
  • Estrategia Española de Desarrollo Sostenible (EDS).
  • Plan de Ahorro y Eficiencia Energética.
  • Plan de Energías Renovables.
  • Plan Nacional Integrado de Residuos.

Los indicadores de sostenibilidad son cifras o parámetros de un sistema, que permiten simplificar la información sobre un fenómeno complejo, como es la sostenibilidad, convirtiendo el indicador en una forma relativamente sencilla de utilizar y comprender. Los indicadores serán variables, mientras que los datos serán las mediciones y observaciones de un proceso o sistema.

El marco definido para los indicadores se basa en el criterio de que la construcción debe alcanzar su grado técnico buscado con el mínimo impacto ambiental. En este sentido el edificio sostenible alienta el desarrollo económico y social, logrando la mejora cultural, no solo en el ámbito local, sino regional.

Las tres principales funciones que deben cumplir los indicadores son la cuantificación, la simplificación y la comunicación. Con ellos se permiten resumir datos extensos y complejos, así como gestionar y evaluar la evolución del sistema considerado a lo largo del tiempo y el espacio.

La evaluación del comportamiento de la sostenibilidad debe realizarse de acuerdo con las tres dimensiones del desarrollo sostenible: la evaluación medioambiental (a través de los indicadores ambientales); evaluación económica (a través de los costes y beneficios en que incurren los distintos agentes implicados en el proceso de la construcción); y la evaluación social (mediante el empleo de indicadores que hagan referencia a la mejora en la calidad de vida de las personas).

Los indicadores medioambientales de edificios deberían considerar, cuando sea posible, el ciclo de vida del edificio. La información acerca de todas las etapas del edificio bajo estudio debe estar disponible, ya que los impactos del uso, mantenimiento, demolición, reciclado y vertido final pueden ser decisivos. Los indicadores enfocados a las cargas o impactos medioambientales a lo largo de la totalidad del ciclo de vida deben, como mínimo, mantener la distinción entre las etapas de fabricación, construcción, uso y fin del ciclo vida.

Respecto a los indicadores sociales y económicos, existe una gran variación entre las metodologías empleadas, como por ejemplo algunas que incluyen o no la integración con redes de transporte o los efectos sobre las redes generales de infraestructuras, probablemente porque su empleo requiere de cierta complejidad. Estos últimos, requieren todavía un importante proceso de estudio y desarrollo.

El desarrollo de un sistema de indicadores consistente es fundamental para el desarrollo de una reglamentación que contemple adecuadamente los diferentes aspectos de la sostenibilidad.

La etiqueta o declaración ambiental es un documento que recoge los aspectos ambientales de un producto o sistema.

Las etiquetas y declaraciones ambientales pretenden ofrecer información útil a los usuarios o compradores sobre un producto o servicio, en cuanto a sus características ambientales en general o relativo a un aspecto ambiental específico.

El objetivo principal de las etiquetas y declaraciones ambientales es el de promover la demanda y el suministro de aquellos productos y servicios que producen un menor impacto al medio ambiente, permitiendo con ello el estímulo y la mejora ambiental, a través de la comunicación de información verificable y precisa sobre los aspectos ambientales de los productos y servicios.

Las declaraciones ambientales de producto pueden ser de tres tipos: tipo I, tipo II y de tipo III.

Las etiquetas de tipo I, distinguen entre productos o servicios con un menor impacto ambiental, considerándose de forma genérica el ciclo de vida.

Las de tipo II, son autodeclaraciones informativas sobre el medioambiente que realiza el fabricante y se representan generalmente por un símbolo.

Las etiquetas de tipo III, ofrecen información medioambiental detallada, basadas en el estudio del ciclo de vida ACV y se desarrollan a través de las reglas de categoría de producto.

Las Reglas de Categoría de Producto (RCP) concretan ciertas reglas y requisitos específicos para el desarrollo de una DAP y el estudio del ACV vinculado. Determinan entre otros aspectos el objetivo y alcance del ACV, las fases del ciclo de vida a incluir, los parámetros a cubrir y la manera de calcularlos y las reglas para elaborar la información ambiental adicional que puede contener una DAP.

Actualmente, existen diferentes asociaciones que aglutinan las declaraciones ambientales de producto establecidas por diferentes países o grupos relacionados con la construcción.

La presencia en el mercado de la etiqueta o declaración ambiental permitirá a los fabricantes mejorar los aspectos ambientales de los productos, así como su proceso de fabricación, con el consiguiente beneficio, tanto para el usuario, como para el medio ambiente en general.

Una forma de entender el grado de incidencia de la aplicación de criterios de sostenibilidad a los edificios es el empleo de sistemas de evaluación medioambientales para cuantificar dicha repercusión.

Los sistemas de evaluación y calificación buscan sintetizar de forma cuantitativa y objetiva, el comportamiento del edificio y sus impactos, de forma que sea posible su comparación con otros edificios o con las mejores prácticas disponibles.

Actualmente, existen múltiples métodos, normalmente asociados a sistemas de certificación ambiental o energética y desarrollados por entidades privadas como SBTool, VERDE, HQE, LEED (Leadership in Energy an Environmental Design) o BREEAM Building Research Establishment Environmental Assessment Method).

Estos sistemas de certificación en definitiva ofrecen a los usuarios información sobre las cualidades sostenibles del edificio. Con ello se pretende poner en valor un objeto, en este caso un edificio, explotado o no comercialmente, viendo las posibilidades de presentar sus características sostenibles y haciéndolo atractivo a los usuarios finales del mismo.

Desde el punto de vista energético, de especial importancia, será la implantación en España, mediante Real Decreto, del procedimiento básico para la certificación de eficiencia energética de edificios existentes, de acuerdo con la Directiva 2002/91/CE, relativa a la certificación energética de edificios. Con el que se pretende converger con las exigencias europeas de limitar el consumo de energía en edificios ya construidos.

Para realizar un edificio sostenible es importante que se definan los objetivos que se quieren alcanzar desde las primeras fase de diseño y toma de decisiones en el proyecto. Por ello, es importante que estos sistemas de evaluación medioambiental, permitan al usuario, al proyectista, orientar correctamente el proyecto desde el origen, y en ese sentido conviene destacar herramientas como HADES, Herramienta de Ayuda para el Diseño de una Edificación más Sostenible, desarrollada por GBCe en el marco de un convenio con el Ministerio de Fomento.

HADES es una herramienta pensada para ayudar al proyectista en el proceso de diseño, cuantificando las mejoras ambientales al aplicar criterios de sostenibilidad en el proyecto. Pronto se presentará otra herramienta análoga pero pensada para la evaluación de intervenciones en edificios existentes.

El Código Técnico de la Edificación (CTE), favorece, desde un carácter más prestacional y menos descriptivo, el fomento de las mejoras en las prestaciones técnicas de los edificios desde el punto de vista de la sostenibilidad. El CTE plantea una adaptación progresiva de la normativa edificatoria a las nuevas políticas establecidas desde el marco reglamentario europeo e internacional, con un primer horizonte establecido en el año 2020 y un segundo en el año 2050.

El horizonte del año 2020 viene establecido por la Directiva europea 2010/31/UE, y puede resumirse en el ambicioso objetivo de que todos los edificios que se construyan a partir del 2020 sean edificios de consumo de energía casi nulo.

Esta adaptación se plantea de forma escalonada, de manera que tanto las empresas, los usuarios y los técnicos, se adapten a las nuevas exigencias establecidas y a las inversiones necesarias que se requieren para implementar las exigencias reglamentarias.

El objetivo del desarrollo reglamentario no solo busca la convergencia europea e internacional en materia de eficiencia energética y de disminución de emisiones de CO2, sino que se pretende obtener una mejora progresiva en el ámbito de la salud, el confort y la productividad de los usuarios de los edificios, mediante la implantación de requisitos técnicos en las condiciones interiores de los edificios.

Estos criterios normativos que se establecen desde el marco reglamentario influyen en los distintos aspectos que abarca el concepto de sostenibilidad, es decir los aspectos sociales, medioambientales y económicos relacionados con el edificio.

La mejora progresiva de todos estos ámbitos reglamentarios, provocará en el futuro una disminución del margen de mejora en el conjunto edificatorio, por lo que será necesario establecer la implementación de nuevas actuaciones, que dentro del ciclo de vida del edificio, suponga una importante mejora a nivel global. El desarrollo sostenible, promovido desde el ámbito reglamentario, permitirá tanto a la industria como a los usuarios una mejora progresiva del ámbito medioambiental, social y del marco económico, sin poner en dificultades a generaciones futuras.

El desarrollo de un entorno global, donde además de las exigencias reglamentarias de carácter obligatorio, se genere sistemas de calificación de carácter voluntario que permitan introducir trasparencia en el mercado, que ayuden al usuario a valorar la sostenibilidad de las edificaciones, que permitan orientar de forma consistente las políticas de estimulo de las administraciones o que potencie la innovación, es fundamental para dinamizar el sector de la construcción, pero desde parámetros más sólidos que los que han sustentado proceso anteriores de crecimiento

NORMATIVA Y LEGISLACIÓN SOBRE EDIFICACIÓN SOSTENIBLE